No llegué hasta aquí desde la teoría
Mi forma de entender los problemas, las decisiones y las personas no nace de un método aprendido para ejercer esta actividad. Nace, sobre todo, de muchos años tomando decisiones reales.
Dirigí mi primera empresa con 23 años y desde entonces mi trayectoria ha pasado por sectores tan distintos como las artes gráficas, la relojería de lujo o la industria química. Han sido casi treinta años creando y dirigiendo proyectos, negociando, organizando, desarrollando estrategias y afrontando situaciones en las que había personas, dinero y consecuencias reales de por medio.
Casi treinta años tomando decisiones
Cambian los sectores, los productos y las circunstancias, pero muchas de las dificultades terminan siendo sorprendentemente similares.
A lo largo de esos años he tenido que afrontar desacuerdos entre personas, socios con intereses diferentes, negociaciones que se atascan, equipos que necesitan dirección, decisiones que deben tomarse sin disponer de toda la información y problemas cuya causa real no siempre está donde parece.
También he conocido algo que acompaña inevitablemente a quien tiene responsabilidad: llega un momento en el que alguien tiene que decidir qué hacer y asumir las consecuencias.
Ese ha sido durante muchos años mi entorno natural.
Lo que esa experiencia me ha enseñado
Con el tiempo descubrí que una de mis principales fortalezas no estaba necesariamente en saber más que los demás sobre un asunto concreto, sino en mi forma de entrar en una situación, comprenderla, separar lo importante de lo accesorio y encontrar una manera de avanzar.
Tengo una forma de pensar muy orientada al análisis, la síntesis y la resolución de problemas. Me gusta entender cómo encajan las piezas, preguntar cuando algo no me cuadra, buscar alternativas, negociar, organizar y construir una estrategia cuando todavía no está clara. Y si ninguna de las soluciones existentes sirve, intentar encontrar otra.
Eso es buena parte de lo que hoy puedo aportar cuando alguien pone delante de mí una situación importante.
Mi forma de estar ante un problema
No necesito tener una respuesta preparada antes de escucharte. Prefiero empezar entendiendo qué está ocurriendo realmente.
A veces eso implica hacer preguntas que obligan a mirar la situación desde otro ángulo. Otras veces, cuestionar una premisa que parecía evidente. Puede que no vea las cosas como tú. Y también puede ocurrir lo contrario: que tu primera intuición sea correcta y lo que necesitabas fuera simplemente contrastarla con alguien capaz de mirarla desde fuera.
No creo demasiado en las soluciones universales ni en aplicar la misma fórmula a personas y situaciones diferentes.
Primero intento comprender. Después vemos qué tiene sentido hacer.
Hay otra parte de mi trayectoria
Mi recorrido no ha sido exclusivamente empresarial. Durante muchos años he seguido también otro camino que ha influido en mi forma de comprender a las personas y en mi propia manera de ver determinadas situaciones.
No necesitas conocerlo para entender lo que planteo aquí y, por eso, prefiero mantener ambas trayectorias separadas. Pero forma parte de quién soy.
Si tienes curiosidad, puedes conocer aquí mi otra trayectoria.
Algo más sobre mí
Además del mundo empresarial, la música ha formado parte importante de mi vida. Soy profesor de Música por el Real Conservatorio de Madrid y en mi juventud también estuve vinculado al teatro.
También he escrito varios libros sobre temas que me han interesado durante años y sobre los que he querido investigar, pensar y dejar por escrito mi propia visión.
Fuera del trabajo, soy una persona muy curiosa y con intereses bastante diversos. Me atraen especialmente la tecnología —incluida la informática y la inteligencia artificial—, la fotografía, la música, la escritura, el entrenamiento físico y también actividades como el buceo.
No pretendo que ninguna de estas cosas sea una credencial para trabajar conmigo.
Simplemente ayudan a explicar un poco quién soy.

Y ahora sí, podemos hablar
Ya sabes algo más sobre mi trayectoria, cómo pienso y desde dónde suelo enfrentarme a los problemas.
Si tienes algo importante que necesitas pensar, decidir o resolver, puedes contarme qué está ocurriendo.
